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2 mar. 2015

El robot y los croissants!



No hay día en que mis hijos no me sorprendan y hoy no ha sido una excepción. Hace poco me regalaron un gadget de robótica, un coche programable para que se desplace con unas órdenes determinadas. Pues bien, hoy antes de cenar les he dado la caja del coche y, sin explicarles nada sobre su funcionamiento ni de lo debían hacer con el, les he pedido que lo probaran y me dijeran que les parecía.

En seguida les ha llamado la atención, lo han desembalado y han empezado a hacer algunas pruebas. Al principio les ha costado un poco conseguir que ejecutara las ordenes, pero no se han rendido y una vez tras otra han ido buscando soluciones para que el coche se moviera. Mientras mi hijo pensaba como combinar las ordenes, mi hija personalizaba el coche con pegatinas para dejarlo bonito. Mientras ella seleccionaba ordenes sencillas él hacía un croquis mental de los movimientos que quería que hiciera el coche y lo traducía en líneas de programación. Mientras él programaba los movimientos complejos, ella calculaba dónde llegaría leyendo lo que su hermano iba escribiendo en la pantalla.

Desde la cocina, horneando croissants, los he escuchado discutir sobre los grados que debería girar y en que dirección para que fuera a otra habitación de la casa, los metros que debía recorrer hasta llegar al punto que querían y si combinar diferentes movimientos era una buena opción o no. Han estado discutiendo un rato hasta que mi hijo me ha avisado: Mama, vigila que el coche va hacia ti. Pues no se les ha ocurrido otra cosa que enviarme un mensaje escrito en un post-it pegado al coche: Mama, los croissants son para mañana o podemos picar alguno? Por supuesto que no, les he contestado con mi mejor caligrafía, son para mañana! y les he vuelto a pegar el post-it en el coche. Lo han hecho volver de nuevo a su habitación y se han escuchado las primeras quejas.


La verdad es que no hubiera pensado en que les gustaría tanto programar, más bien pensaba que se cansarían pronto de probarlo. Pero me han sorprendido, en primer lugar porque ambos se han puesto a pensar en como hacerlo, porque han trabajado juntos y porque de una forma intuitiva y totalmente autónoma han repasado conceptos matemáticos como los grados, las unidades de longitud, la distribución espacial, la previsión y la resolución de problemas (saber si podían comer croissants antes de la cena sin moverse de su habitación para venir a la cocina a preguntarlo).

Ha sido una experiencia interesante porque, de forma lúdica, han estado trabajando un buen rato, han desarrollado un mini proyecto y no han parado hasta conseguirlo. Sin planificarlo han conseguido superar los retos que el robot les presentaba, han sido constantes, han prestado toda la atención y han conseguido un buen trabajo, es decir, han aprendido y les ha encantado. Al mismo tiempo han trabajado de forma autónoma y en equipo, diseñando una acción y trabajando para conseguir llevarla a cabo. También ha habido un trabajo importante de autoestima, lo han conseguido!


Finalmente, y como no podía ser de otra forma, lo han acabado celebrando con un par de croissants de chocolate cada uno...no me he podido negar. 


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