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21 abr. 2013

SI ALGO ME SOBRA ES EQUILIBRIO....

Hoy era el día en el que Álvaro por enésima vez nos dejaría de nuevo con la boca abierta, cuando nos volvería a hacer saber que por mucho que confiemos en él, toda confianza se queda corta con lo que es capaz de dar, de avanzar, de lograr. 
Esta tarde hemos decidido que los ruedines de la bici se habían "roto", no uno primero y después el otro, NO, los dos de golpe, para que medias tintas... 
Álvaro al principio no quería montar en la bici, le faltaba algo. Hemos conseguido que se subiera pero protestaba y no pedaleaba, pero poco a poco hemos conseguido que confiara y notando que le agarrábamos ha dado unos pasos. De pronto ha dejado la bici y muy decidido ha ido a por los ruedines y se los llevaba a su papi, para que se los colocara en su sitio, pero como si se tratara de la mayor verdad que salia de mi boca le he dicho "los ruedines se han roto, no se puede arreglar". Ante tal contundencia no le ha quedado otra que dejarlos en el suelo y con resignación y mucha firmeza se ha montado de nuevo, ya no había opción. 
Sólo le ha hecho falta una pequeña vuelta para comprobar que tenia la situación controlada, que incluso era más divertida su bici ahora, podía girar mejor, ir haciendo eses con mayor libertad, incluso corría más, sobre todo si levantaba el culete para coger impulso....
NO DÁBAMOS CRÉDITOOOO!!!!! nosotros estábamos preparados para pasarnos la tarde corriendo con él mientras sujetábamos su bici, habíamos pensado incluso en el dolor de espalda que nos esperaría después, nos habíamos llenado los depósitos de paciencia porque no era cualquier cosa la azaña de la tarde, pero nos ha roto los esquemas, una vez más, con una cara de bobos, que ya quisiera el BOBO ESPONJA, sentados en el escalón mirándole como se paseaba con su bici sin ruedines como si hubiera nacido sabiéndolo hacer.
Lo fácil para nosotros habría sido colocar los ruedines a su primera, segunda, tercera resistencia, pero no lo hemos hecho, porque sabíamos que lo que le impedía lograrlo no era falta de capacidad para conseguirlo, era inseguridad ante un cambio. Con nuestra insistencia le hemos hecho saber que no pasaba nada, le hemos ayudado a confiar, sólo eso, porque todo lo demás, el resto de lo que necesita ya lo tiene él, y sale, porque nosotros le damos la oportunidad de hacerlo.
En días como hoy me siento feliz de comprobar  como mi pequeño príncipe, a sus cinco añitos, me enseña una lección tras otra, como hace que sea capaz de superar mis miedos si éstos significan ponerle límites, cómo me hace sentir que por muy alto que yo sepa que va a llegar, él siempre va a sorprenderme y llegará más alto todavía....
Por supuesto mañana contará a sus compañeros del cole su gran logro, como el CAMPEÓN que es....
 
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